martes, 28 de octubre de 2008

Sufjan Stevens - Illinois

Asthmatic Kitty Records - 2005



Illinois es un disco inteligente desde su cubierta: un dibujo con trazas naïve y una frase que equivoca su propio título y que evoca no sólo al ruido sino también al muy distante Come on feel the noize de Quiet Riot. Una propuesta riesgosa; mezcla de inocencia juvenil, ironía, creencia que Sufjan Stevens traduce en melodías que producen efecto en su escucha. El disco tiene un efecto residual: se agranda de principio a fin; crece las escuchas sucesivas, con la rotación y tiene puntos altísimos que producen unas enormes ganas de ir a por más. Sufjan Stevens hace una fuerte apuesta al desafiar a sus oyentes a dejarse seducir por el viaje y degustar un disco que es como una golosina muy fina.




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jueves, 2 de octubre de 2008

Johnathan Safran Foer - Todo está iluminado

2007 - De bolsillo/Sudamericana


La primera sensación puede ser la confusión, el sentirse enredado en capítulos disociados en el tiempo y el estilo, en la grafía y en la voz. Una vez ubicadas las fichas (es decir: identificados los personajes y la naturaleza de cada "tipo de texto"), la novela se desliza y arma no ya un collage, no ya un montaje, sino un vitraux a través del cual la luz puede apreciarse en su diversidad, en su desvío. Safran Foer urde una trama no tan compleja de leer como de explicar; construye una escultura narrativa con una suerte de cajas de sorpresas literarias que tienen la particularidad de introducirse unas dentros de las otras, siendo contenido y contenedor al mismo tiempo. Por un lado echa mano de sí como personaje, no ya narrando en primera persona como tal, sino siendo un protagonista tácito. Un personaje que es construido por otro que es escrito por el escritor; un personaje al cual Alex (el co-protagonista) apela en cartas y narra en una novela en la que cuenta su experiencia de guiar a Safran Foer por Ucrania en busca de una mujer octagenaria de la cual tiene dos trazos de un imaginario mapa: una foto de ella adolescente y el nombre de un pueblo que desapareció tragado por la tierra -literalmente hablando-, sesenta años antes, después en un ataque de los usurpadores nazis. Safran Foer es objeto de la epístola, objeto de una narración y escritor de los capítulos en los que cuenta la historia de su propia familia; la historia que -nunca se sabe- necesitaba completar o comenzar a escribir a partir de esa búsqueda. La búsqueda de la mujer que salvó a su abuelo, acto que dio lugar a su propia vida, al permitir que continuase la cadena genealógica. Su agradecimiento por aquel salvataje a su antepasado no es sino su propio agradecimiento y, claro está, su sospecha respecto de esa mujer como el verdadero amor de su abuelo.

Todo está iluminado tiene como valores degustables un humor filoso y sin concesiones; momentos de un profundo dramatismo; y una precisión respecto de la violencia nazi en la que nunca recurre al golpe bajo. Le basta con narrar. Le basta con decir los hechos sin regodearse en dolores, ni en llagas, ni en charcos de vísceras. Expone una violencia seca, breve y contundente como el famoso cross a la mandíbula que sostenía Roberto Artl; rápida y feroz como el disparo de cualquier revolver de la máquina de matar; tan irritante y revulsiva como el odio que representa. Safran Foer teje y desteje el humor judío. Se victimiza y critica la victimización y no deja lugar a reclamo porque Safran Foer es judío. Un judío que se permite modelar una muy buena novela y hacer querible a un ucraniano antisemita: querible para él (personaje y escritor), querible para el lector. Y ambos, judío y ucraniano antisemita, irán girando, modificándose juntos. Y en pinceladas sutiles e inolvidables, Safran Foer dejará abiertos interrogantes sobre las buenas intenciones, la inocencia, el desparpajo, la sumbversión de los valores establecidos, lo ridículo de puritanismo y lo inmodificable de la condición humana. Y usa a personajes secundarios de una potencia arrolladora (el abuelo de Alex y su perra Samy Davis Jr. Jr; el pequeño Igor, la abuela de Safran; la anciana que no es la de la foto aunque así lo crean y viceversa) a los fines de narrar y de sentar posición, como cuando pone en boca de una moza ucraniana un brillante dicho sobre la xenofobia: "Digale al judío que lamento haberle dicho judío". Si no es con ese humor corrosivo, paradójico y crítico (y con la caída y el abandono de la necesidad de un dolor amcestral, lascerante y obsceno) que se abren nuevas cuestiones profundas respecto del sentido de la vida que alguien me diga cómo.

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martes, 15 de julio de 2008

Charlotte Gainsbourg - 5:55

Because music - 2006



Segundo disco de Charlotte Gaisnsbourg después de 20 años sin lanzar registro de su música. Tiempo en el que, se supone, revisó su querer decir desde aquel disco algo forzado/so (editó Charlotte for Ever a los 15 años... Te la encargo) que le dedicara a su papi. Seguro: no debe ser fácil ser la hija de un prócer de la chanson como Serge Gainsbourg y de su hermosa esposa y musa, la actriz y cantante Jane Birkin. Sin necesidad de renegar del origen y sin más que guiños a lo esperable de esa estirpe, la muchacha Charlotte arma un disco plagado de unas canciones potentes; que suenan poderosas como sólo el productor Nigel Godrich (Radiohead, el mejor Beck y sigue la lista) puede hacer, alquimista del sonido; con un registro que es un amplio susurro que, incluso a su pesar, se escapa del pop tanto como del género que cultavaran mater & pater. Y con las cosas claras desde el principio: 5:55 es un disco que está contenido, como idea desde su primer y homónimo track. Que el disco gane en aquellos tracks en los que canta en su francés nativo no es mera coincidencia.



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Vampire Weekend - Vampire Weekend

XL Recordings - 2008


El disco homónimo de esta banda de músicos muy jovencitos es una verdadera caja de sorpresas sonoras. Surgidos en horas de la high school, aparece como una ráfaga de aire fresco. Vampire Weekend -el disco- suena divertido porque Vampire Weekend -la banda- es divertida al hacer música. Va a las raíces africanas, con oreja que escucha y devuelve algo nuevo, una otra forma musical con trazas y guiños y usos de herramientas conocidas. Vampire Weekend -el disco- va más allá de la repetición de una receta exitosa, de una buena combinación de juventud y oportunismo mediático, de una casualidad, de un momento; va, incluso, más allá del alcance del mercado que ha creado este éxito. Vampire Weekend -la banda- parece ser, más que un producto, una fuente de producción. A no ser que estemos frente a un sorpresivo espejismo.


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Tricky - Juxtapose

Island Records - 1999



Desde su debut solista con Maxinquaye, Tricky ha fojado discos que son nuevas apuestas estéticas, vueltas de tuerca sobre su producción y giros inesperados. En Juxtapose esa apuesta se renueva para plasmar un sonido menos críptico y tan crítico, áspero y poderoso como de costumbre. Y para ello encontró un perfecto socio: DJ Muggs, productor de la mítica banda de hip-hop Cypress Hill. Pero la cosa se profundiza aún más con la ausencia (es decir, el silencio) de la voz femenina que lo acompañó hasta este disco: las precisas y preciosas interpretaciones de Martina. Y en la misma línea, acierta un pleno con la inlcusión de Kioka Williams quien, a pesar de su menor impacto medíatico, está a la altura interpretativa de las anteriores y posteriores invitadas de Tricky Alison Goldfrapp, P. J. Harvey, Alanis Morisette y Cindy Lauper. Si la yuxtaposición (a la que alude el nombre del álbum) es estar colocado en posición inmediata a nuevos colaboradores y talentos, también es el modo en que los minerales, capa sobre capa, crecen y se desarrollan a lo largo del tiempo. Ambas cosas están íntimamente relacionadas en este disco.


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Frankenstein

Mary Shelley


En 1818 se publicó por primera vez Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley; dos años después de la mítica noche de ajenjo y relatos de terror en casa de Lord Byron donde se gestó, en medio del sueño, en el límite entre la pesadilla y la revelación, la novela que narra la relación entre el Dr. Víctor Frankenstein y su creación, La Criatura un hombre vuelto a la vida desde la mismísima entraña de la muerte. A lo largo de la historia, Hollywood y despresión americana mediante, el monstruo le fue robando el nombre a su creador así como la versión fílmica protagonizada por Boris Karloff le robó el alma/esencia a la novela. Quien se adentre en la lectura de esta fabulosa (en el más amplio sentido del término) narración, será puesto frente al relato que el moribundo Dr. Frankenstein le hará al capitán del barco que lo rescata en pleno viaje hacia el Polo Norte. El Dr. Frankenstein va siguiendo a su creación, no puede seguir escapando de lo que ha creado. Porque La Criatura dista de ser un torpe gigantón sin habla y sin moral: es, por el contrario, un sujeto que viene de un viaje que ningún otro antes realizó: vuelve de la muerte, (re)nace; cuestiona y se cuestiona, se angustia, se violenta, no entiende, desespera, urde, trama. Quien se anime a entregarse a la lectura de esta perla gótica, se encontrará con profundas reflexiones sobre el sentido de la vida, sobre la construcción del sujeto, sobre las resposabilidades de dar vida, sobre el padre y el hijo, sobre el duelo. Embebido en un paisaje de ciencia ficción de la más pura, apunta preguntas sobre la ciencia y el sentido del avance teconológico, en concordancia con la revolución industrial de su tiempo; cuestiona las lecturas morales y empañadas por las buenas costumbres y levanta dudas sobre el rol de Dios. Quien se deje sacudir por el desarrollo de los acontecimientos, quien se atreva a meterse en un agua mucho más turbia de lo que parece, hallará en Frankenstein no sólo un desafío a preguntarse sino una novedad respecto de lo que, hasta su lectura, creía saber sobre uno de los monstruos más famosos de la cultura occidental.

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sábado, 21 de junio de 2008

The Bamboos - Rawville

Tru Thougths - 2007


El segundo álbum de los autralianos comienza con una declaración de principios musical: The Bamboos Theme. En esos pocos minutos no solo plasman el sonido completo del devenir del disco sino que plantan bandera de su posición estética. Un sexteto musical que apela a voces invitadas para completar el panorama que exhiben con total solvencia y creatividad. Rawville es una sucesión de cortes a todo funk, con un rastro sonoro a los Beastie Boys de The In Sound of Way out! mezclado con otros aromas y sabores que se cuelan a lo largo de la escucha y con una impronta jazzera, que en otras bandas puede sonar como típica y previsible pero que aquí es amalgamada con una precisión y una potencia cuyo mayor logro sea, quizás, ser una síntesis en lugar de ser uno de los habituales rejuntes de la muchas veces imprecisa fusión.


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